Puente de Villanueva del Río

El puente de Villanueva del Río, la historia sumergida

Cada verano, con el descenso del caudal del embalse, los restos del desaparecido pueblo de Villanueva del Río vuelven a emerger convirtiendo a su puente en uno de los principales puntos de atracción del entorno de Aguilar. Una construcción monumental muy cercana a Tardes al Sol que, sin embargo, no es del todo bien conocida ni mucho menos respetada por sus cada vez más numerosos visitantes.

Cuando pusimos en marcha la aventura que ahora es Tardes al Sol, los nativos nos adelantaron que no serían pocos los visitantes que pasarían por el pueblo en julio y agosto para visitar el puente de la desaparecida Villanueva del Río. Lo que no podíamos imaginar es que la sequía fuera de tal magnitud que el fondo seco del pantano se convertiría en uno de los principales centros de atracción turística de la Montaña Palentina.

El bajo nivel alcanzado por las aguas puede calificarse de histórico, habida cuenta de que la torre de la iglesia de Cenera ha vuelto a asomarse a la superficie tras más de 60 años sumergida suscitando el interés de estudiosos del románico y curiosos en general.

Esa ha sido la gran noticia del verano en Renedo, Aguilar y cuantas poblaciones circunvalan el pantano hasta el punto de que la presencia del puente de Villanueva ha quedado relegada a una situación secundaria a pesar de su innegable importancia. Pero comencemos por el principio… o casi.

En 1963, con el caudillo en pleno frenesí pantanil, se construyó el embalse de Aguilar, lo que supuso que cuatro poblaciones desaparecieran anegadas: Cenera de Zalima, Quintanilla de la Berzosa, Frontada y Villanueva del Río, además de los dos asentamiento medievales de Santillana y Gamonal, y, con ellos, tesoros arquitectónicos con más de mil años de historia. La portada de Cenera se trasladó al Castillo de Monzón, el resto se quedó en su lugar original y muy pocas veces, como ahora, asoma para recordar que está ahí; Quintanilla se inundó solo parcialmente y su iglesia, consagrada a San Martín se salvó de las aguas; lo mismo sucedió con Frontada y la iglesia de San Andrés.

Pero, como hemos dicho anteriormente, vamos a centrarnos en Villanueva del Río y más concretamente en su puente. Para visitarlo, partimos de Tardes al Sol cruzando la calle Real y tomando Prados del Valle hasta alcanzar, a poco más de cien metros, una pista que nos dirigirá directamente al pantano o a lo que queda de él. En condiciones normales, así nos lo indican las marcas en los árboles, deberíamos encontrar agua a poco más de trescientos metros pero en este caso y gracias los efectos de un innegable cambio climático, no será así hasta casi los dos kilómetros. El recorrido puede realizarse en coche hasta que una señal nos indique que llagamos a una zona vetada a los vehículos.

Puente de Villanueva del Río

Esto nos dará la oportunidad de recorrer el pueblo, donde veremos las líneas de los muros que no indican donde estuvieron situadas las casas de Villanueva del Río Pisuerga y, poco más allá, su puente gótico, construido entre los siglos XIII y XIV, de cinco arcos ojivales en disposición asimétrica.

Puente de Villanueva del Río

Por sus dimensiones, se entiende que se diseñó para dar cobertura a mucho tránsito, una ruta importante, posiblemente sobre un antiguo trazado romano o una ruta como el Camino Olvidado, a la vez que también nos da idea del ancho que tenía el Pisuerga a su paso. La construcción se encuentra relativamente bien conservada si tenemos en cuenta todo lo que ha sufrido.

Villanueva del Río Pisuerga

Aquí es donde debo confesar que por primera vez, esta entrada del blog no está solo dedicada a los aficionados a conocer los lugares de interés que atesora nuestro entorno. De hecho, una de las principales motivaciones a la hora de escribir este artículo la he encontrado en los descerebrados insensibles que ni aprecian ni respetan nuestro patrimonio cultural y, lo que es peor, no se atisba posibilidad alguna de que quieran hacerlo.

Puente de Villanueva del Río

La propia Wikipedia, utilísimo recurso para curiosos indolentes como yo, nos confirma en la entrada “Villanueva del Río (Aguilar)” que “los mojones que había a la entrada del puente desaparecieron hace dos años, además de las hiladas inferiores del presbiterio y del ábside de la iglesia y las piedras de la ermita de Santiago que se utilizaron para hacer una tapia en una casa de Barrio de San Pedro”. Supongamos que se trata de un hecho extremo, pero que no viene sino a dar una idea del expolio constante al que se ve sometido lo que todavía queda de Villanueva del Río y que hace que, lamentablemente, cada verano, con la bajada de las aguas, el puente se presente más incompleto.

La recogida de piedras, preferiblemente de puente, no es una práctica ajena a algunos de los turistas, como si así se hicieran un tesoro de enorme valor histórico. Todavía hay que hacerles ver a estos ignorantes que lo único que consiguen con su inconsciente actitud es llevarse a casa una piedra sin valor mientras se lo quitan a un importante recurso histórico y turístico. Si a estos turistas les gusta llevarse piedras, les recomiendo entonces que en sus próximas vacaciones visiten Xauen o, en su defecto, se dediquen a las idi-probak, actividad para la que sin duda dan el perfil adecuado. No se lo merecen, pero para ellos va este vídeo, que creo que lo explica muy bien y quizá capten la analogía, aunque lo dudo.

Aunque con retraso, recientemente se han instalado señales prohibiendo el acceso con vehículo, así como cruzar el puente que, a estas alturas ya amenaza derrumbe. Personalmente dudo de su eficacia porque no creo que estos destalentados sepan siquiera leer. Capítulo aparte merece la cantidad de basura que la gañanada deja a su paso; las conversaciones a gritos en un entorno en el que habría que comportarse con la solemnidad que un cementerio merece; o el interés de los gaznápiros por ver su nombre escrito en unas piedras centenarias ya que no consiguieron hacer lo propio en un certificado escolar. Afortunadamente, esta especie involucionada de visitantes es solo una minoría aunque su paso se deje notar como si del caballo de Atila se tratare.

Queda fuera de su alcance la Iglesia románica de Villanueva, una joya del Románico Palentino construida en el siglo XI que fue trasladada y reconstruida entre los años 1972 y 1980 en el parque Huerta de Guadián de Palencia.

Villanueva del Río Pisuerga

El paseo puede completarse remontando el río hasta alcanzar las ruinas del molino situado en la base de Peña Cutral, en la otra orilla.  Como vemos, se trata de un paseo accesible, apto para todas las edades y que merece la pena como forma de apreciar y rendir homenaje a la historia de un pueblo que desapareció pero que, casi todo los veranos, como una suerte de Brigadoon, se asoma a la superficie para recordarnos que todavía sigue allí. A disfrutarlo con el respeto que merece.

Villanueva del Río Pisuerga

Una respuesta a “El puente de Villanueva del Río, la historia sumergida”

  1. Luis dice:

    Hola gente: Lo has definido muy bien. Eso he sentido al pasear por este hermoso lugar. Merece la pena, aunque vayas con las manos vacías y tengas que volverlas con una bolsa llena de basura de esa minoría tan ruidosa.

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